El injerto capilar es un procedimiento ambulatorio, pero el resultado final depende en buena parte de cómo cuides la zona durante las primeras semanas. Esta es una guía orientativa de la recuperación; tu clínica te dará siempre las pautas concretas de tu caso.
Índice
Primeras 48 horas
Es normal notar la zona receptora enrojecida y cierta inflamación que puede bajar hacia la frente. Se recomienda dormir semiincorporado y evitar rozar o rascar los injertos. La zona donante puede notarse tirante.
Del día 3 al día 10: los lavados
Los lavados suaves, siguiendo la técnica que te indiquen, son clave para que las costras se ablanden y se desprendan sin arrancar el folículo. En esta fase aparecen pequeñas costras alrededor de cada injerto: no deben forzarse.
Del día 10 al 15: caen las costras
Hacia los 10-15 días las costras terminan de desprenderse y el aspecto mejora mucho. A partir de aquí la zona intervenida pasa mucho más desapercibida.
Semanas 2 a 8: la «caída de choque»
Es habitual que el pelo implantado se caiga durante las primeras semanas. Se llama shock loss y asusta a quien no lo espera, pero es completamente normal: el folículo permanece vivo bajo la piel y volverá a producir pelo.
Meses 3 a 12: el crecimiento
El crecimiento definitivo suele empezar a partir del tercer o cuarto mes. Entre los 6 y los 12 meses se aprecia el resultado, que gana densidad y naturalidad de forma progresiva. En algunos pacientes el resultado completo se valora a los 12-15 meses.
Consejos generales
- Evita el ejercicio intenso y el sudor los primeros días.
- Protege la cabeza del sol directo durante las primeras semanas.
- No fumes ni consumas alcohol en el postoperatorio inmediato: dificultan la cicatrización.
- Acude a las revisiones para controlar la evolución.
Si tienes dudas sobre tu recuperación, lo mejor es consultar con el equipo médico.

